as baterías de estado sólido se consideran una tecnología clave para el futuro del almacenamiento de energía, sobre todo para los vehículos eléctricos y los sistemas de energías renovables a gran escala. A diferencia de las baterías de iones de litio convencionales, que dependen de electrolitos líquidos inflamables, las baterías de estado sólido utilizan electrolitos sólidos para transportar iones. Este cambio ofrece grandes ventajas en seguridad, densidad energética y fiabilidad a largo plazo.
Sin embargo, traducir estas ventajas en dispositivos prácticos sigue siendo un gran reto científico y de ingeniería. Los electrolitos sólidos deben presentar simultáneamente una elevada conductividad iónica, estabilidad química y electroquímica e interfaces robustas con los electrodos de las baterías. Lograr todas estas propiedades a la vez ha resultado difícil con los métodos tradicionales de ensayo y error para el descubrimiento de materiales.
En una nueva revisión, los investigadores han explorado cómo los agentes de inteligencia artificial (IA) están empezando a cambiar la forma en que se diseñan y evalúan los electrolitos sólidos. Los métodos convencionales de aprendizaje automático ya han demostrado ser prometedores al predecir las propiedades específicas de los materiales a partir de grandes conjuntos de datos, ayudando a reducir el número de materiales candidatos de manera más eficiente que la selección manual por sí sola.