Los vasos, platos, tenedores, cucharas y cuchillos de usar y tirar tradicionales pueden tardar hasta 450 años en descomponerse. Si se quiere acelerar el proceso, hay que recurrir a métodos costosos y que en algunos aspectos son a veces problemáticos. Por otra parte, a menudo los materiales alternativos que sí son biodegradables no logran igualar al plástico en todas sus prestaciones o presentan otros inconvenientes. Ante este panorama, un nuevo tipo de cubertería de usar y tirar aporta grandes esperanzas.

 

El equipo de Hongli (Julie) Zhu, de la Universidad del Nordeste en la ciudad estadounidense de Boston, ha diseñado recipientes alimentarios “verdes” de usar y tirar que están hechos de residuos de caña de azúcar y bambú. Estos recipientes no sacrifican comodidad ni funcionalidad (son capaces albergar líquidos calientes) y podrían servir como una alternativa potencial a los vasos de plástico y otros recipientes de plástico desechables. A diferencia del plástico, este material solo tarda 60 días en descomponerse. Además, no presenta riesgos de toxicidad.

 

“Para ser sincera, la primera vez que vine a los Estados Unidos en 2007, me sorprendió la disponibilidad de envases de plástico de un solo uso en el supermercado”, confiesa Zhu. “Este plástico hace nuestra vida más fácil, pero mientras tanto, se convierte en un residuo que no se puede descomponer en el medio ambiente.” Más tarde vio muchos más vasos, tazas, platos y utensilios de plástico tirados a la basura en seminarios y fiestas y pensó: “¿Podemos usar un material más sostenible?”

 

A fin de encontrar una alternativa a los recipientes de plástico para alimentos, Zhu y sus colegas recurrieron a los bambúes y a uno de los mayores productos de desecho de la industria alimentaria: el bagazo de la caña de azúcar. Enrollando fibras largas y finas de bambú con fibras cortas y gruesas de bagazo de caña de azúcar para formar una estrecha red, el equipo fabricó recipientes hechos de ambos materiales que son mecánicamente estables pero también biodegradables. Los nuevos recipientes no solo son lo suficientemente robustos para albergar líquidos como hace el plástico y más limpios que los recipientes biodegradables hechos de materiales reciclados que pueden a veces no estar totalmente desentintados, sino que también empiezan a descomponerse cuando llevan unos días arrojados en ciertos suelos y pierden completamente su forma después de 60 días.

 

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La sucesión de imágenes muestra la descomposición paulatina de uno de los nuevos vasos biodegradables desde 0 hasta 60 días después de haber sido desechado. (Imágenes: Liu et al)

 

“Hacer recipientes para comida es un desafío. Necesitan ser algo más que biodegradables”, explica Zhu. “Por un lado, necesitamos un material que sea seguro para la comida; por otro lado, el recipiente necesita tener una buena resistencia mecánica en estado húmedo y estar muy limpio”.

 

Los investigadores añadieron dímero de alquil ceteno (AKD), un tipo de producto químico respetuoso con el medioambiente y ampliamente utilizado en la industria alimentaria, para aumentar la resistencia al aceite y al agua de la nueva clase de recipientes, asegurando así que se mantiene la solidez del recipiente cuando está mojado. Con la adición de este ingrediente, el nuevo recipiente superó a los recipientes biodegradables comerciales para alimentos en cuanto a resistencia mecánica, resistencia a la grasa y ausencia de toxicidad.

 

Los nuevos recipientes también tienen otra ventaja: su proceso de fabricación emite un 97% menos de dióxido de carbono (CO2) que el empleado para los envases de plástico comercialmente disponibles y un 65% menos que el usado para elaborar productos de papel y plástico biodegradables.

 

El estudio se titula “Biodegradable, Hygienic, and Compostable Tableware from Hybrid Sugarcane and Bamboo Fibers as Plastic Alternative” y fue publicado en la revista académica Matter. (Fuente: NCYT de Amazings)