Luisa Badillo notó que a pesar de tener la misma edad que sus compañeros de clases lucía más pequeña que ellos, pero esta percepción no causó molestia hasta que en las olimpiadas deportivas de su academia no entró en el club de baloncesto por su estatura. “Yo tenía 9 años cuando me diagnosticaron déficit de la hormona del crecimiento”, cuenta Badillo, que se sometió al tratamiento con esta hormona por 5 años.

“Cuando inicié medía 1,20 metros y lo concluí midiendo 1,35 m”, asegura Badillo.

La endocrinóloga quiteña Paola Jervis, del centro Endocare, explica que este tipo de déficit puede ser hereditario si el padre o la madre lo sufre por causa genética. “Hay otras causas como una lesión cerebral grave. Ahí no es hereditaria”, agrega.

El tratamiento, explica, consiste en suministrar al infante hormonas biosintéticas, que son extraídas de la bacteria Escherichia coli, a través de la técnica de la recombinación del ADN. Se lo inyecta en zonas donde se concentra la grasa corporal como la barriga. El costo varía de acuerdo con el peso y la dosis requerida según el paciente. “No todos los niños tienen el mismo metabolismo, hay que estudiarlos para ver las reacciones que tiene”, señala Jervis.

El doctor Daniel Barrezueta, especialista en Endocrinología, agrega que para un niño de 40 kilos el tratamiento costaría alrededor de 11 mil dólares por año. “Por eso el tratamiento es exclusivamente para niños a los que se les haya detectado de forma minuciosa el déficit”, indica Barrezueta.

Problemas de nutrición o algún tipo de enfermedad cromosómica son los factores que, según Jervis, se deben descartar antes de someter a un niño con baja estatura al tratamiento. “Si el niño es más bajito en comparación con otros, pero en la familia son de baja estatura, se trata de herencia”.

“El tratamiento no está dirigido a personas con enanismo, o que simplemente son pequeñas”, dice Barrezueta.

Sobre los efectos que acarrearía el infante si se interrumpe el tratamiento, Jervis asegura que “solo dejaría de crecer por el tratamiento”. Indica que crecería hasta donde su genética le permita.

En cambio, la pediatra guayaquileña Mónica Verdezoto sugiere a los padres medir mensualmente la estatura de sus hijos. Según la Organización Mundial de la Salud un niño de 5 años debe medir 1,20 m. Si su talla es menor a esa cifra debe someterse a revisión médica, explica la pediatra. En Ecuador este tratamiento se realiza hace 10 años. Barrezueta y Jervis lo efectúan en sus respectivos centros.

Badillo, ahora de 26 años, no tiene hijos pero actualmente mide 1,45 m.(F)

http://www.eluniverso.com/vida-estilo/2017/01/08/nota/5984986/tratamiento-hormona-crecimiento-solucion