El agua sirve para lubricar las articulaciones y los huesos, regula la temperatura corporal y alimenta el cerebro y la médula espinal. La deshidratación, especialmente la crónica, puede tener un impacto nocivo.

El agua está presente en todos los procesos de la vida en la Tierra y ningún ser vivo podría sobrevivir sin ella. El ser humano está compuesto por un 60% de agua, lo que pone de manifiesto que el H2O juega un papel muy importante en nuestro cuerpo y nos previene de enfermedades como la diabetes. El agua sirve para lubricar las articulaciones y los huesos, regula la temperatura corporal y alimenta el cerebro y la médula espinal.  No solo está presente en la sangre, sino que tres cuartas partes del cerebro y el corazón de un humano adulto son agua, la misma cantidad que contiene un plátano. Los pulmones tienen la misma cantidad de agua que una manzana, en torno al 83%, e incluso los huesos están formados en un 31% de H2O.

No obstante, el cuerpo humano pierde cada día entre dos y tres litros de agua al sudar, orinar o incluso con solo respirar, por lo que se necesita hidratación constantemente para compensar esa pérdida de líquido. No son aconsejables para nuestro cuerpo ni la deshidratación ni la sobrehidratación.

Ante un caso de deshidratación, los receptores sensoriales en el hipotálamo del cerebro liberan la señal de una hormona antidiurética, que llega a los riñones y provoca acuaporinas, canales especiales que permiten que la sangre retenga más agua y provoca que la orina sea más oscura al orinar. La deshidratación, especialmente si es crónica, puede tener un impacto en muchas partes de nuestro organismo: puede causar trastornos como la diabetes, aumento de peso, problemas en la piel, colesterol alto, presión arterial alta, problemas digestivos, fatiga y estreñimiento. Un cerebro deshidratado se contrae debido a la falta de agua y tiene que trabajar más para obtener los mismos resultados que un cerebro correctamente hidratado. En el caso extremo de que se deje de beber agua por completo durante varios días los efectos empeorarían hasta provocar la muerte.

En el caso de la sobrehidratación, provocada por ingerir demasiada agua en un corto periodo de tiempo, el cerebro se ralentizaría y acabaría generando dolor de cabeza y náuseas, entre otros efectos.

Teniendo en cuenta estos efectos, ¿cuánta agua deberíamos beber al día? Mientras que la creencia generalizada apuntaba al consumo de 8 vasos de agua diarios, en realidad la cantidad de agua varía en función de nuestro peso, altura y entorno. Esto equivaldría, aproximadamente, entre 2,5 y 2,7 litros en el caso de los hombres y entre 2 y 2,7 litros para las mujeres. 03/04/2016  (Fuente: 20 minutos.es).

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