Se habla mucho de la necesidad de reducir el consumo de energía para mitigar la contaminación medioambiental y evitar el agotamiento de recursos naturales. Pero ¿es realmente factible hacerlo sin vernos abocados a una merma significativa de la calidad de vida? Una investigación ha abordado esta duda en un intento de aclararla.

La citada investigación es obra del equipo internacional integrado, entre otros, por Joel Millward-Hopkins y Julia Steinberger, ambos de la Universidad de Leeds en el Reino Unido. Los autores del estudio han calculado los recursos energéticos necesarios para que todos los seres humanos tengan un nivel de vida digno en 2050. Este nivel se define como tener satisfechas todas las necesidades humanas básicas, como la vivienda, la movilidad, la alimentación y la higiene, y disponer al mismo tiempo de acceso a atención sanitaria, educación y tecnologías de la información modernas y de alta calidad.

Los resultados de la estimación revelan que se podría proporcionar un nivel de vida digno a toda la población mundial de 10.000 millones de personas que se prevé alcanzar para 2050, empleando algo menos del 40% de la energía mundial que se usa actualmente. Esto es aproximadamente el 25% de lo previsto por la Agencia Internacional de la Energía si las tendencias actuales de despilfarro energético continúan.

Este nivel de consumo de energía global que bastaría para asegurar una vida digna a los diez mil millones de seres humanos del año 2050, es aproximadamente el mismo que imperó durante la década de 1960, cuando la población mundial era de solo tres mil millones.

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Los resultados de la nueva investigación indican que es factible, desde el punto de vista energético global, tener una vida digna sin consumir globalmente tanta energía como hoy en día. (Foto: Ed Ruttledge, U.S. Geological Survey)

Los autores del estudio subrayan que para lograr este objetivo se necesitarán cambios radicales en las pautas de consumo actuales, el despliegue generalizado de tecnologías avanzadas y la eliminación de las desigualdades mundiales masivas.

Los resultados de este estudio no solo muestran que la energía necesaria para proporcionar una vida digna a toda la humanidad de mediados de este siglo probablemente podrá ser satisfecha en su totalidad por fuentes limpias, sino que también ofrece una firme refutación a las afirmaciones de que la reducción del consumo mundial a niveles sostenibles requiere el fin de las comodidades modernas y el retorno a un estilo de vida más parecido al de la Edad Media que al del mundo actual. (Fuente: NCYT de Amazings)