Los poliuretanos, un tipo de plástico, están prácticamente en todas partes; por ejemplo, en zapatos, ropa, frigoríficos y materiales de construcción. Pero estos materiales tan versátiles tienen un gran inconveniente. Derivados del petróleo, tóxicos en su síntesis y lentos en su descomposición, los poliuretanos convencionales no son respetuosos con el medioambiente.

 

El equipo de Francesca Kerton y Mikhailey Wheeler, ambas de la Universidad Conmemorativa de Terranova en Canadá, ha ideado una alternativa biodegradable y más segura derivada de residuos de pescado (cabezas, espinas, piel y vísceras) que, de otro modo, probablemente acabarían en la basura.

 

Este nuevo plástico ecológico ha sido anunciado públicamente en un congreso de la ACS (American Chemical Society, o Sociedad Química Estadounidense).

 

Si se perfecciona y fabrica a gran escala con éxito, este sucedáneo de poliuretano a base de pescado podría ayudar a satisfacer la inmensa necesidad de plásticos más sostenibles.

 

El método convencional de producción de poliuretanos presenta una serie de problemas medioambientales y de seguridad. Requiere petróleo, un recurso no renovable, y fosgeno, un gas incoloro y muy tóxico. La síntesis genera isocianatos, potentes irritantes respiratorios, y el producto final no se descompone fácilmente en el medioambiente. Además, la limitada biodegradación que se produce puede liberar compuestos cancerígenos.

 

Mientras tanto, crece la demanda de alternativas más ecológicas. Anteriormente, otros grupos de investigación desarrollaron nuevos poliuretanos que se elaboran a base de aceites derivados de plantas para sustituir al petróleo. Sin embargo, estos también tienen un inconveniente: los cultivos para producir el aceite, que a menudo son plantas de soja, requieren tierras que podrían utilizarse para producir alimentos.

 

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Usando un aceite elaborado a partir de desechos de pescado, el equipo de Francesca Kerton y Mikhailey Wheeler ha creado un material muy parecido al poliuretano. (Foto: Mikhailey Wheeler)

 

Los restos de pescado son una alternativa prometedora. La cría de salmón es una de las principales industrias de la costa de Terranova. Después de procesar el pescado, las partes sobrantes suelen desecharse, pero a veces se extrae aceite de ellas. Kerton y sus colegas han desarrollado un proceso para convertir este aceite de pescado en un polímero similar al poliuretano. En primer lugar, añaden oxígeno al aceite insaturado de forma controlada para formar epóxidos, moléculas similares a las de la resina epoxi. Tras hacer reaccionar estos epóxidos con dióxido de carbono, unen las moléculas resultantes con aminas que contienen nitrógeno para formar el nuevo material.

 

Seguramente, a bastante gente le asaltará una duda… ¿Este nuevo plástico huele a pescado? «Cuando empezamos el proceso con el aceite de pescado, hay un ligero olor a pescado, pero a medida que avanzamos en los pasos, ese olor desaparece», es la respuesta tranquilizadora de Kerton. (Fuente: NCYT de Amazings)