Orandum est ut sit mens sana in corpore sano (“Debemos orar por una mente sana y un cuerpo sano”). Ya en el siglo I d.C. se resaltaba la importancia que tiene una correcta formación intelectual, moral y atlética para sacar el mayor partido al potencial del ser humano. Ya que el alma es un ente incorpóreo difícil de tratar, resulta lógico que el paso del tiempo haya acabado dando cierta prioridad a la salud física como primer paso para una vida y una salud mental estable y buena. Y al igual que se hace con uno coche deportivo, lo primero que hay que cuidar es el motor que da fuelle a todo lo demás. En nuestro caso, hablamos del corazón.

Habitualmente considerado un símbolo de amor o bondad, el corazón es un potente músculo que se encuentra dentro de la caja torácica y que actúa como una bomba de presión encargada de hacer que la sangre llegue a todo el cuerpo. Es el órgano principal del sistema circulatorio y responsable del correcto funcionamiento del cuerpo, ya que de él depende que la sangre (y por lo tanto el oxígeno) lleguen al resto de órganos y partes del organismo. Está formado por cuatro cavidades y a partir de contracciones y relajaciones, los latidos, se consigue distribuir la sangre cargada de oxígeno a todo el cuerpo y llevar la sangre desoxigenada de vuelta a los pulmones.

Su importancia parece bastante clara y puede que sea por ello que se ha convertido en el centro de numerosos estudios e investigaciones que buscan mejorar la salud humana y conocer los posibles problemas que pueden surgir con el fin de aprender a reconocerlos, controlarlos y combatirlos. Las enfermedades cardiovasculares pueden aparecer por numerosos motivos y algunos no pueden evitarse, pero seguir unos hábitos saludables tanto en el estilo de vida como en la alimentación puede reducir considerablemente los factores de riesgo.

La obesidad, el colesterol o la diabetes son algunos de esos factores que deben vigilarse y que pueden remitir e incluso desaparecer siguiendo una dieta equilibrada y rica en determinadas sustancias que cada vez son más conocidas por los beneficios que conllevan en el corazón. SI aún no sabes por dónde empezar, estos son algunos alimentos que ayudan a tener un corazón sano.

Las nueces

Las nueces son uno de los mejores alimentos para nuestro corazón. Una dieta rica en nueces y cacahuetes está asociada a una menor mortalidad y, en concreto, a un menor riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Vanderbilt en Nashville (EE.UU.) y publicado en la revista JAMA Internal Medicine. Sus efectos positivos son debidos a sus altos niveles de ácidos grasos Omega-3, que protegen el corazón.

El Brocoli

Aparte de ser un alimento estupendo para combatir el cáncer también lo es para nuestro corazón. Y es que tanto las frutas como las verduras nos proporcionan vitaminas, minerales, fibras, antioxidantes, polifenoles, fitoesteroles, agua, enzimas… todo ello nos previene de enfermedades cardiovasculares entre otras cosas. Gracias al ácido fólico, al zinc, al hierro, al calcio, a la vitamina K y a los antioxidantes que contiene, el brócoli es un alimento que ayuda a reducir el riesgo de accidentes vasculares.

El chocolate negro

Los beneficios del sabroso chocolate negro, en dosis moderadas, tampoco dejan de aparecer. Uno de ellos, según un estudio publicado en la revista The FASEB Journal, es que ayuda a restaurar la flexibilidad de las arterias y también evita que los leucocitos se peguen a las paredes de los vasos sanguíneos. Ambas circunstancias son determinantes en la ateroesclerosis (la forma más común de arteriosclerosis).  Los flavonoides del cacao contienen metabolitos que promueven una circulación sanguínea saludable y polifenoles que reducen la inflamación y el riesgo de arterosclerosis. Lo mejor, chocolate con al menos 70% de cacao.

Las fresas

Para reducir el riesgo de un ataque al corazón nada mejor que las fresas. Un estudio de la American Heart Association publicado en la revista Circulation, concluyó que comer tres o más porciones de fresas a la semana puede ayudar a las mujeres a reducir hasta un tercio el riesgo de sufrir un ataque al corazón. Y es que las fresas contienen flavonoides, que contribuyen a dilatar las arterias, protegen el endotelio (la capa interior de los vasos sanguíneos) y controlan la tensión arterial.

El curry

Aparte de beber 2 litros de agua al día y reducir la ingesta de azúcares, el curry puede ser otro buen aliado de la salud de nuestro corazón. Este condimento ayuda a reducir la inflamación del corazón y las probabilidades de sufrir insuficiencia cardíaca e hipertensión. La presencia de elementos antioxidantes (curcumina) son los responsables de que esta especia típica de la cocina hindú sea tan beneficiosa para nuestra salud cardiovascular.

El té verde

El té verde estimula nuestro cerebro y nos ayuda a combatir el sobrepeso. Por si esto fuera poco, esta bebida llena de antioxidantes combate el cáncer (tanto el de piel, mama, pulmón, colon, esófago y vejiga) y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. Lo ideal, según la Fundación Española del Corazón, es tomar una o dos tazas de té al día, ya que contribuye a disminuir los niveles altos de grasa en la sangre.

El té verde

El té verde estimula nuestro cerebro y nos ayuda a combatir el sobrepeso. Por si esto fuera poco, esta bebida llena de antioxidantes combate el cáncer (tanto el de piel, mama, pulmón, colon, esófago y vejiga) y reduce el riesgo de enfermedades cardíacas. Lo ideal, según la Fundación Española del Corazón, es tomar una o dos tazas de té al día, ya que contribuye a disminuir los niveles altos de grasa en la sangre.