Jueves, 23 de Julio de 2020

Biotecnología

Una enorme isla de basura de plástico flota en el océano Pacífico Norte. La inquietante isla tiene siete veces el tamaño de la Península de Corea. Esta inmensa concentración de plástico es el resultado de los 13 millones de toneladas de plástico que van a parar al océano cada año.

Se estima que cada segundo se consumen en el mundo 20.000 unidades de plástico. El plástico tarda entre décadas y siglos en descomponerse de manera natural. Las bolsas de plástico tardan de 10 a 20 años, los productos de nylon o pajillas desechables para bebidas tardan de 30 a 40 años, y las botellas de plástico que albergan agua u otras bebidas, comúnmente usadas una vez y luego desechadas, tardan unos 500 años en descomponerse. Este problema de la excesiva durabilidad del plástico de usar y tirar, que se ha etiquetado como un desastre humano, podría quizá tener una solución basada en la capacidad de descomponer plástico que poseen unos escarabajos comunes recientemente investigados por científicos de Corea del Sur.

Hyung Joon Cha, Seongwook Woo e Intek Song, los primeros de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang (POSTECH), y el último de la Universidad Nacional de Andong, ambas instituciones en Corea del Sur, han descubierto que las larvas de escarabajo de la especie Plesiophthalmus davidis pueden descomponer el poliestireno, un material que es difícil de descomponer. Concretamente, buena parte del mérito se debe a las bacterias del género Serratia presentes en la flora intestinal de estos animales.

En 2017, se produjeron 8.300 millones de toneladas de residuos plásticos en todo el mundo, de los cuales menos del 9% se reciclaron. Se sabe que el poliestireno, que representa alrededor del 6% de la producción total de plástico, es difícil de descomponer debido a su estructura molecular única.

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Larvas de escarabajo de la especie Plesiophthalmus davidis alimentándose de un tipo de poliestireno. (Foto: Hyung Joon Cha (POSTECH))

El equipo de investigación comprobó que las larvas de esa especie de escarabajo, oriunda del este de Asia, incluyendo la península de Corea, pueden consumir poliestireno y reducir tanto su masa como su peso molecular. El equipo también confirmó que la flora intestinal aislada podía oxidar la superficie de una película de poliestireno y cambiar otras propiedades.

En los experimentos, se constató que al alimentar a las larvas con poliestireno durante dos semanas, la proporción de bacterias del género Serratia en la flora intestinal aumentaba hasta seis veces más, lo que representaba el 33 por ciento de la flora intestinal total. Además, se descubrió que la flora intestinal de estas larvas consistía en un grupo muy simple de especies bacterianas (menos de seis).

La dieta de estas larvas de escarabajo presenta la posibilidad de que el poliestireno pueda ser descompuesto por otros insectos que se alimentan de madera podrida. Además, se prevé desarrollar en el laboratorio una flora eficaz de descomposición del poliestireno utilizando como punto de partida las cepas bacterianas que se encuentran en la flora intestinal de los escarabajos Plesiophthalmus davidis. (Fuente: NCYT de Amazings)

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