¿Qué es la eficiencia energética?

Cuando cualquiera de nosotros pensamos en “eficiencia energética”, lo primero que nos viene a la cabeza es una caldera relativamente nueva que apenas se oye, consume poco gas, gasoleo, pellets, etc. es decir, una calefacción inteligente, pero la eficiencia energética va mucho más allá. También son muy importantes las nuevas tecnologías, los sistemas con energías renovables (entre las que podemos nombrar la energía solar térmica y sistemas fotovoltaicos, entre otros), los materiales constructivos de la vivienda, tanto en paredes como en ventanas y puertas, etc…

En términos más profesionales o técnicos, podríamos decir que la eficiencia energética es la ciencia o técnica que estudia el consumo inteligente de energía, es decir, usar solo lo que necesitamos, ni más ni menos, y todos los mecanismos asociados que ayudan a conseguir una optimización. Una eficacia energética y una calefacción o climatización inteligentes, que se traducen en un ahorro, sobre cualquier sistema o instalación que nos podamos encontrar.

Objetivo de la eficiencia energética

El principal objetivo se basa en optimizar la energía que consumen los procesos productivos, mejorar los hábitos de consumo y el empleo de la energía, para producir más servicios y bienes con menos energía. Como ejemplos de eficiencia energética encontramos el ahorro de luz usando iluminación LED, optimización de la climatización con la llamada calefacción inteligente, e incluso la utilización adecuada de la energía procedente de fuentes renovables, como la energía solar térmica, los calentadores solares, energía fotovoltaica, utilización de biomasa (pellets) preferiblemente de las inmediaciones, y sistemas fotovoltaicos.

Pero también utilizando la hoy llamada arquitectura sostenible, es decir, aquella que busca materiales que sean muy buenos aislantes y resistentes, pero que para su producción, fabricación y transporte hasta la vivienda en construcción se necesite menos consumo energético, es decir, que su huella de carbono sea más pequeña que los “tradicionales” (ladrillo, hormigón, acero, etc.). En realidad se promueve una reducción de costes en el consumo de energía, que es lo mismo que el gasto energético, que a la vez, mejorará la sostenibilidad ambiental y económica desde la perspectiva de los usuarios, las industrias, los comercios, la arquitectura sostenible, etc.

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¿Cómo hemos llegado a las normativas actuales?

En la actualidad, en España contamos con el Código Técnico de la Edificación aprobado en el Real Decreto 314/2006, de 17 de marzo. Nuevas reglas, que han llevado a repensar y promover otras normas que nos aseguren que cumplamos con una calificación adecuada para nuestra vivienda. Todo ello hablando en términos de eficiencia energética o de ahorro en la climatización. Por ejemplo, a la actualización del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por el Real Decreto 1027/2007, cuyas mayores exigencias en eficiencia energética que establece se plasman en:

●      Mayor Rendimiento Energético en los equipos de generación de calor y frío, así como los destinados al movimiento y transporte de fluidos.

●      Mejor aislamiento en los equipos y conducciones de los fluidos térmicos.

●      Mejor regulación y control para mantener las condiciones de diseño previstas en los locales climatizados.

●      Utilización de energías renovables disponibles, en especial la energía solar y la biomasa.

●      Incorporación de subsistemas de recuperación de energía y el aprovechamiento de energías residuales.

●      Sistemas obligatorios de contabilización de consumos en el caso de instalaciones colectivas. Desaparición gradual de combustibles sólidos más contaminantes.

●      Desaparición gradual de equipos generadores menos eficientes.

Y otras como el Real Decreto 235/2013 de 5 de abril, por el que se aprueba el Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios, tanto de nueva construcción, como existentes.

El papel de la solar fotovoltaica en la eficiencia energética

Como ya hemos comentado, la eficiencia energética se consigue por muchos caminos, y no debemos centrarnos solo en uno de ellos, pues es recomendable intentar trabajar en varios o en todos, si es posible. Pero hoy queremos hacer una especial mención a la aportación a la eficiencia energética que se puede conseguir con las instalaciones solares fotovoltaicas, y especialmente las instalaciones domésticas que podemos poner en nuestras viviendas, ya sean casas unifamiliares, adosados o edificios (si disponemos de una terraza o el tejado está bien orientado, con preferencia hacia el sur).

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Qué puedo hacer en mi casa para conseguir mayor eficiencia energética?

Para poder maximizar la eficiencia de la energía solar es importante conocer los beneficios del sistema en sí. La mayoría de los paneles solares transforman entre el 15%-20% de la energía solar en electricidad. Tanto los paneles de concentración solar, como los fotovoltaicos experimentales, pueden convertir hasta un 40% de la energía solar en electricidad. Además, podemos medir la eficiencia de un panel solar midiendo la densidad energética con la cuenta. Es decir, medir la producción eléctrica de la misma por unidad de superficie. Así que, cuanto más eficiente sea un panel solar, más vatios se producirá por metro cuadrado.

…y ¿qué otras medidas pueden mejorar también la eficiencia?

El uso de la energía solar sin contar con paneles también puede resultar eficiente. Es cierto que puede llegar a ser menos cuantificable que si utilizáramos sistemas fotovoltaicos de energía solar. Pero el uso de la energía térmica y lumínica proveniente del sol también puede representar en nuestros hogares un ahorro considerable tanto en el consumo de combustibles para calefacción y climatización, como si lo que buscamos es alcanzar bienestar térmico en casa.

¿Cómo se consigue esto? Una casa que cuente con un buen aislamiento tanto de puertas, ventanas y muros puede llevarnos a conservar el calor y la luz del sol. Sobre todo en los meses de invierno.

Además, sin contamos con una buena ventilación, nos permitirá no perder luz del sol, y a la vez no acumular demasiado sol en los meses más cálidos. Otras cosas tan sencillas como, por ejemplo, desconectar del enchufe todos los equipos electrónicos del hogar cuando no los utilizamos, televisor, cargadores, etc., pueden ayudarnos a mejorar la eficiencia en casa. Otro acto cotidiano es ir reemplazando todas las bombillas, tubos halógenos, etc. que se vayan fundiendo por bombillas LED, sin necesidad de cambiar las lámparas. Otro consejo personal que os damos, es que volvamos a hacer más vida familiar, es decir, compartamos ratos todos juntos en la misma habitación, con una sola televisión, etc., con ello encenderemos menos aparatos, menos luces, menos calefacción o aire acondicionado, y al final ahorraremos en la factura de la luz.

Y cuando nuestra economía personal nos lo permita, acudir a instaladores profesionales que nos aconsejen la mejor opción, para reemplazar o instalar nuevos equipos que consuman menos, mejorar el aislamiento de nuestras casas, o que incluso nos generen energía gratuita, como pueden ser las instalaciones solares, tanto térmicas como fotovoltaicas.

https://noticiasdelaciencia.com/art/38391/la-importancia-de-la-energia-solar-en-la-eficiencia-energetica