El consumo de café bloquea el receptor de adenosina, neurotransmisor que provoca sopor.

Tomar una taza de café concentrado antes de irse a dormir modifica el ritmo biológico. En concreto, el consumo de tanta cafeína como la equivalente a un expreso doble puede retrasar el reloj interno hasta 40 minutos si se consume tres horas antes del horario habitual de acostarse, según han comprobado científicos liderados por Kenneth Wright, de la Universidad de Colorado en Boulder.

Wright y su equipo solicitaron a cinco voluntarios que durmiesen 49 noches en su laboratorio del sueño. Pocas horas antes de caer en los brazos de morfeo, les suministraron una píldora de cafeína o bien un placebo. En otras fases del experimento los expusieron a una luz clara o a una tenue. Los investigadores analizaron con regularidad el índice de melatonina («hormona del sueño») en la saliva de los participantes. Dicha hormona regula el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, nuestro reloj biológico, el cual se rige normalmente por la información lumínica. ¿Resultado? Las dosis elevadas de cafeína aumentaban la producción de melatonina en los sujetos, pero este incremento solo suponía la mitad del que registraban si les exponía a tres horas de luz clara. Es decir, los probandos se sentían menos somnolientos si habían tomado la sustancia estimulante.

Los científicos también hallaron a nivel molecular que la cafeína bloquea el receptor de adenosina, un neurotransmisor que disminuye la excitación y nos provoca la sensación de sopor. Según concluyen, el café altera la fisiología humana.

Fuente: Science Translational Medicine, 10.1126/scitranslmed.aac5125, 2015

http://www.investigacionyciencia.es/revistas/mente-y-cerebro/el-concepto-del-alma-671/la-cafena-desajusta-el-reloj-interno-14186