Este ensayo trata sobre el pronóstico de transición de la actual economía basada en la energía de los combustibles fósiles, hacia la recién nombrada economía ‘verde’ basada en desarrollos sustentables de energías limpias y renovables.

Actualmente, los desarrollos sobre producción de energía nuclear están siendo promovidos por el exponencial consumo de energía de la creciente población humana y el consecuente agotamiento de las reservas naturales de combustibles fósiles, principalmente las de petróleo. Sin embargo, los accidentes de Chernobyl y Fukushima; junto con la incertidumbre acerca de la contaminación producida por los desechos radioactivos de la fisión nuclear, y el temor derivado por la proliferación de armamentos nucleares, respaldan la necesidad de converger en desarrollos en base a fuentes alternas de energía.

Alarmantemente, si continua el ritmo de consumo de combustibles fósiles (~7Gton C/ año), el contenido actual de C de la atmósfera (750Gton) podría duplicarse en un siglo, implicando fatídicos pronósticos de calentamiento global.

La intensificación de la fotosíntesis causada por el reverdecimiento contribuiría a contrarrestar el aumento de C atmosférico por el uso de combustibles fósiles.

El reverdecimiento de desiertos, también referido como aforestación, puede ser una realidad si se logra: 1) aumentar el contenido de C orgánico en el suelo, por ejemplo aplicando coque de petróleo, como ha sido puesto en perspectiva recientemente (Laine, 2012); y 2) asegurar el riego adecuado; que en zonas áridas podría lograrse desalinizando agua de mar con energía solar (1ha de reflectores de tecnología CSP (concentrated solar power) pueden desalinar 60×106 m3 de agua anualmente (Trieb, 2007), suficiente para regar 100ha de cultivos. Además, el cambio del albedo terrestre producto del reverdecimiento supone un cambio del ciclo del agua favoreciendo la frecuencia de lluvias (Laine, 2013), de acuerdo con investigaciones realizadas en Australia (Paltridge, 1991), África (Fuller and Ottke, 2002), y Suramérica (Doughty et al., 2012).

En un futuro no muy lejano, el agotamiento del petróleo podrá ser compensado por los países más desarrollados gracias a la incorporación de vehículos que usen baterías recargables o de hidrógeno (fuel cells), y a la producción de electricidad en redes inteligentes (smartgrids) conectadas con diversos generadores: termoeléctricas (principalmente usando carbón mineral ó hidrogeno derivado del mismo), hidroeléctricas, energía solar y eólica. En el caso de las grandes plantas termoeléctricas, la nueva generación tipo FutureGen permitiría la producción de energía limpia a partir de carbón mineral, gracias a la inyección subterránea del CO2 producido. De hecho, las actuales reservas de carbón mineral en el mundo permiten a los expertos predecir que, a diferencia del petróleo, el carbón mineral continuará siendo una fuente importante de energía por varios siglos (Miller, 2003). Sin embargo, en los países menos desarrollados la adopción de nuevas tecnologías puede ser lenta en relación a su crecimiento poblacional, lo que implicará la continuación de crecientes demandas por combustibles convencionales (gasolina y gasoil), que debido al agotamiento del petróleo, implicaría también un aumento del uso de la tierra para cultivar materia prima para los emergentes bioetanol y biodiesel.

La mayoría de los países menos desarrollados están situados entre los trópicos de Cáncer y Capricornio, donde teóricamente la productividad agrícola puede ser el doble que en las latitudes templadas; consecuentemente, la bioenergía será para estos países la forma de energía más rentable (y de menor requerimiento de knowhow) entre las renovables.

Cabe destacar que a diferencia de los combustibles fósiles, el uso de los biocombustibles implica reciclaje de CO2 entre la atmósfera y la biosfera, por lo que no debería influir en el aumento de la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero.

El escenario de la economía verde postulado en Estocolmo hace 40 años en la primera cumbre de naciones sobre desarrollo sustentable, que ha continuado debatiéndose en Río en los últimos 20 años, deberá ser el vehículo apropiado para la transición de la actual y decadente era de la energía fósil hacia la deseada era de las energías limpias y renovables, cuando paradójicamente podría estar en funcionamiento otro tipo de energía nuclear, pero benigna por no producir desecho radioactivo, como lo sería la fusión de átomos de hidrógeno para producir helio, actualmente en fase experimental a nivel global.


Por: Jorge Laine
Fuente: Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal

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