El proyecto propone generar materiales con cáscaras de oleaginosa e impulsar su elaboración por parte de las trabajadoras de una cooperativa.

La investigadora Mariana Gatani lleva adelante una iniciativa basada en el desarrollo sustentable a partir de una mirada innovadora, accesible y cuidadosa del ambiente. El proyecto propone generar materiales para la construcción con cáscaras de oleaginosa e impulsar su elaboración por parte de las trabajadoras de la Cooperativa 20 de Octubre, en el marco de un programa del Instituto Municipal de la Vivienda.

En los últimos años, una importante cantidad de residuos de origen urbano, industriales o agroindustriales fueron reutilizados en la producción, y el sector de la construcción se transformó en un destino alternativo para aquellos que no pueden volver al ambiente en forma sustentable. A raíz de ello, el Instituto Municipal de la Vivienda (IMV) de Villa María comenzó a planificar el desarrollo de viviendas sustentables y los investigadores del Centro de Investigaciones y Transferencia (Conicet-UNVM) se constituyeron en asesores para el uso de tecnologías de aplicación. Desde allí se focalizaron en el recupero del agua, la utilización de paneles térmicos y energías renovables, y la construcción con materiales reciclados.

En ese marco, la investigadora Mariana Gatani impulsa una iniciativa basada en el desarrollo sustentable a partir de una mirada innovadora, accesible y cuidadosa del ambiente. Desde el Instituto de Ciencias Sociales propone generar materiales para la construcción con cáscaras de maní e impulsar la producción sustentable de las trabajadoras de la Cooperativa 20 de Octubre.

La elaboración de algunos componentes se realizó con el aporte de la empresa Maglione Hermanos, de la localidad de Las Junturas, y cuando el IMV les demandó la realización de dos mil placas consiguieron las prensas para trabajar con la cooperativa de mujeres y se abrió “la posibilidad de aplicar el conocimiento científico” que habían desarrollado.
El trabajo consiste en procesar las cáscaras de maní en un tamizado para eliminar el polvo y las partículas finas; luego se homogeneiza con una resina libre de compuestos orgánicos volátiles (y así evitar el olor de las resinas industriales), se compacta con una prensa en alta presión y temperatura, y finalmente se mejoran los bordes y se aplican en componentes para construcción. 22/05/2017 (Fuente: Argentina Investiga).

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