Con el objetivo de conocer el modo en el que el cerebro lleva a cabo funciones como pensar, actuar y sentir, los neurocientíficos utilizan desde los años noventa del siglo pasado técnicas de neuroimagen, entre ellas, la resonancia magnética funcional (RMf). Este método permite rastrear la actividad del cerebro mientras un sujeto realiza una tarea o responde a estímulos mientras se encuentra dentro del tubo del escáner. Sin embargo, a pesar de las decenas de miles de estudios de este tipo que se han llevado a cabo hasta la fecha, sigue resultando difícil identificar, de manera inequívoca, las funciones exactas de cada una de las regiones cerebrales.

Un equipo dirigido por investigadores del Centro de Investigaciones de Jülich y colaboradores del europeo Proyecto Cerebro Humano propone un nuevo enfoque para obtener esa información: en vez de empezar por funciones de comportamiento predeterminadas y atribuirlas a regiones cerebrales concretas, deben seleccionarse primero las áreas para asignar después a cada una posibles comportamientos a partir de un amplio análisis estadístico, de manera que se componga un «perfil de comportamiento» del cerebro. La investigación se publica en Trends in Cognitive Science.

Millones de neuroimágenes

Si bien se han definido muchas regiones cerebrales, todavía se está dibujando una cartografía detallada e integral de la función de cada región en relación con el comportamiento humano. Según los científicos del reciente estudio, la ingente cantidad de datos obtenidos hasta ahora a partir de las neuroimágenes proporcionan la base para un nuevo enfoque de «abajo a arriba» que podría ayudar a revelar las funciones centrales de las áreas cerebrales. «Estas funciones operativas básicas serían el eslabón perdido entre las descripciones y los conceptos con los que la psicología y otros campos de investigación han descrito la conducta humana y los hallazgos de los neurocientíficos que cartografían el cerebro a partir de sus características anatómicas», señala Sarah Genon, investigadora principal del estudio.

Las funciones operativas básicas de una área cerebral no pueden observarse directamente, sino que se determinan a partir de un mayor volumen de funciones. En otras palabras, el «trabajo» central de un área del cerebro se halla oculto en una multitud de funciones de comportamiento de orden superior que lo reclutan. Desentrañar estas funciones básicas de cada región cerebral supone un desafío, pero los investigadores creen que se encuentran en el momento adecuado para lograrlo, ya que los avances en la metodología estadística y la disponibilidad de datos de imágenes cerebrales convergen. «Se han investigado numerosas condiciones distintas con muchas personas diferentes, y disponemos de bancos de datos compilados a partir decenas de miles de estudios con técnicas de neuroimagen», afirma Simon Eickhoff, otro de los investigadores del trabajo. Este enfoque podría tender un puente entre los diferentes niveles de organización del cerebral y proporcionar, de esta manera, la base para una futura «cartografía funcional» del cerebro, concluye.

Fuente: Centro de Investigación de Jülich

Referencia: «How to characterize the function of a brain region». Sarah Genon et al. en Trends in Cognitive Science, vol. 22, págs. 350-364, abril de 2018.

https://www.investigacionyciencia.es/noticias/ahondar-ms-en-el-cerebro-16268